Año CXIX - Nro. 36.499 - Viernes 12 de marzo de 2004

Obra salesiana espera nuestra ayuda

 

Algo tenemos que hacer para contribuir a paliar la desgracia del reciente incendio que angustia a los humanitarios sacerdotes salesianos y su admirable obra de bien en favor de la comunidad del sector alto. Sobre todo, quienes admiramos al Padre José Fernández y su ejemplar legado de superación, nos vemos impelidos a tender la mano en esta hora de aflicción.

 

Tras el reciente incendio que destruyó valiosa parte de la infraestructura parroquial de la Congregación Salesiana, la emprendedora comunidad de Techo Para Todos ha sufrido un duro golpe en sus sentimientos e identificación más absoluta con cada sacrificado esfuerzo que se ha hecho en pos del desarrollo de ese denso sector poblacional de Puerto Montt. Desde los tiempos de su fundación por el añorado y admirable Padre José Fernández Pérez, quien se desvivió al máximo por el bienestar espiritual y material de los habitantes de ese importante barrio de Puerto Montt desde los comienzos del decenio de los '60 y, muy particularmente, después del devastador terremoto de 1962 a través de la Corporación Fe, Unión y Esfuerzo.

Hay, por ello, natural pesadumbre entre los religiosos salesianos y los pobladores del lugar. Porque más allá del valor material de la obra destrozada, está el inapreciable costo de la inversión en amor y superación hecha en ella por los sacerdotes y los habitantes del lugar. Ansiosos de servir a la educación de la juventud y a su formación técnica, como igualmente para dar cobijo a ancianos desvalidos y a actividades de ceracter vecinal, entre otras gestiones societarias.

El desafío material, en todo caso, no deja de tener su contundencia.

Son alrededor de 500 millones de pesos los que básicamente hay que absorber en las pérdidas que ha significado el destructivo siniestro de la noche del lunes pasado en Techo Para Todos.

Niños, jóvenes y ancianos, necesitados de ayuda, son los que sobre todo ansían que se logre emprender la recuperación de lo que el fuego se llevó. Ante la imposibilidad de reconstruir lo mismo, se pretende levantar un nuevo edificio definitivo para ellos y conforme a los afanes progresistas de las familias del sector.

Consideramos que los puertomontinos en general algo tenemos que hacer para contribuir a paliar esta desgracia que angustia a los humanitarios sacerdotes salesianos y su admirable obra de bien en favor de la comunidad del sector alto de la ciudad.

Sobre todo, quienes admiramos al Padre José Fernández y su ejemplar legado de superación, nos vemos impelidos a tender la mano en esta hora de aflicción.

Más todavía, si son varias generaciones las que se han visto beneficiadas con las enseñanzas, cuidado y aliento de los nobles religiosos de la Orden de Don Bosco y las organizaciones que han puesto en marcha.

Los aportes que pudieran surgir de la ciudadanía y empresariado de Puerto Montt, pueden verificarse previa comunicación con directivos de la Corporación Fe, Unión y Esfuerzo de Techo Para Todos, creada por el Padre José Fernández precisamente para ocuparse de los adelantos materiales de esa población.

En el tiempo cuaresmal que vivimos -con el alma a flor de penitencia y caridad- es más que propicio para que practiquemos tan nobles virtudes ayudando a quienes padecen hoy el infortunio de un incendio a sobrellevar y superar tan aciago percance.




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