 En las cocinerías de Angelmó el curanto y las pailas, ya no son el plato favorito. |
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Por TANIA MARQUEZ K. tmarquez@diariollanquihue.cl La Marea Roja y la escasez de mariscos y pescados mantiene a los locatarios de Angelmó preocupados por las ventas de sus productos para Semana Santa, especialmente en las cocinerías donde las mujeres han debido cambiar sus recetas para atraer al público y aumentar el horario de atención. Los cerca de 80 locales de comida de Angelmó se están organizando y preparando para este fin de semana. Algunos están comprando mariscos a precios bastante altos y otros prefieren no arriesgarse y tener listas las cazuelas y pescados para vender, dado que aún hay quienes no acuden a Angelmó a consumir mariscos por temor a intoxicarse. Cuentan que la situación es dramática, que en el verano el Vibrión Parahemolítico los afectó enormemente y ahora que tenían proyectado recuperarse con las ventas de Semana Santa, los focos de Marea Roja los han perjudicado todavía más, pues aún existe temor de consumir mariscos y pescados. RECETAS La situación es crítica, tanto que hasta los menús han cambiado. Antes, el curanto y los mariscales eran los platos preferidos en Semana Santa, ahora deben ofrecer sandwich, pescados, incluso cazuelas a los clientes, como una forma de llenar los locales. Ellos creen que el haber encontrado mariscos con Marea Roja a sólo 2 días del Viernes Santo no es coincidencia. "Yo no sé, porque cada vez que debemos vender mejor los productos y puede llegar la clientela salen a la luz pública estos problemas con los mariscos, que no ven que nos perjudican. A mí me tinca que la gente de los restaurantes los inventa para tener más público y afectarnos a nosotros", afirmó Fresia Almonacid. Las trabajadoras de las cocinerías cuentan que la gente va con temor a sus locales, que consumen sólo productos cocidos y que preguntan mucho sobre la procedencia. "El daño que nos han hecho es grande y es difícil superarlo, la gente no entiende que nuestros productos son sanos y que se enferman porque consumen malos productos o son sacados de áreas prohibidas, pero los de Angelmó pasan por todos los controles", contó Juana Vargas. VALORES Además del poco público, los locatarios se ven enfrentados al problema del costo de los mariscos y pescados. El clima no ha permitido extraer estos recursos del mar, y por lo mismo los pocos productos se derivan a diferentes puntos del país con precios bastante altos. "Esta todo caro y escaso. Todos los productos los envían al norte y no dejan nada, y eso nos obliga a subir los precios. Yo no sé cuánto subirán mañana", afirmó Eloisa Navarro. Esto los ha obligado a no sólo cambiar las recetas, el fuerte -según las trabajadoras- serán las madrugadas del jueves, viernes y sábado donde la mayoría de los jóvenes y los no tanto, acuden a consumir mariscos para reponerse. "En la madrugada igual están llenos los locales y este año tendremos más abierto todavía para atender al público que quiera pasar la resaca", contó Mariana Olavarría, del local 54. |