 La crueldad de los atentados no dejó indiferente los chilenos residentes en España. |
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Por MAURICIO LOBO BASTIDAS José Antonio Galilea, puertomontino residente en Madrid y que se encuentra realizando un postgrado, manifestó que se salvó de haber sido víctima de esta explosión gracias a la huelga que tenía la universidad donde está estudiando, pues todas las mañanas debía tomar el metro para llegar hasta ese lugar. "Ver la cantidad de cadáveres y gente llena de sangre es horrible", dijo Galilea. Agregó que "ver los hospitales y el tráfico colapsar, la gente más temerosa, durante dos ó tres horas no funcionaron los celulares, porque la gente se llamaba para saber si estaban bien, me puso muy nervioso, porque es el atentado más grande que ha tenido España". El ambiente es de temor, nervios y preocupación, dijo José Antonio. "Ahora la policía está controlando más, piensan que cualquier persona con mochila puede llevar una bomba" y toda esa presión genera miedo en la gente. El joven manifestó que esta acción "es una canallada y una cobardía absoluta, porque hay gente que era estudiante y trabajadores que laboran de ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, que no tienen que ver en las rencillas que tiene ETA con algunos sectores de la política". "Acá la gente que sufrió eran todas víctimas, eran personas que tomaban un tren y se fueron de la casa al trabajo y tuvieron la mala suerte de que les explotó una bomba en la cara", relató Galilea. La depresión sumió a José Antonio al ver tal masacre en la ciudad donde habita, sobre todo porque es gente inocente, "pero así funcionan los grupos terroristas, te pillan desprevenido y te cagan". Galilea reconoció que el uso de trenes en ese país es frecuente, pues conectan a ciudades que se encuentran cerca una de otra. El joven dijo que en la estación Atocha, "es relevante que había poco movimiento de estudiantes de la universidad y eso debió disminuir el número de víctimas". José Antonio manifestó que se suponía que el plan era que todas las bombas explotaran en la estación Atocha, donde cada día y en cualquier horario hay alrededor de cuatro mil personas, "es un verdadero hormiguero", dijo. Agregó que el objetivo era explosionar las bombas en esa estación para producir mayor número de muertes. GRAN SICOSIS Marcos Cid, otro puertomontino -cientista político que realiza un postgrado en Barcelona- dijo que sintió mucha rabia y frustración cuando vio las imágenes del atentado, "porque fue muy cruento". Marcos Cid manifestó que esto creó sicosis entre la gente, los tacos que había en la calle, porque la gente no se movilizó en los metros. "Era horrible, la gente no podía llegar al trabajo, venían personas llorando en las calles, con el ánimo por el suelo, una conmoción tremenda que ha ocurrido en toda España". Cid dijo que la gente abarrotó los servicios de urgencia por la gran cantidad de heridos, más de mil, que fueron trasladados a estos lugares tras la explosión. |