Año CXVIII - Nro. 36.299 - Domingo 24 de agosto de 2003

¿Dónde quién vamos a ir?

Por Cristián Caro Cordero.

Arzobispo de Puerto Mott.

 

 

Este último Domingo de Agosto, la Iglesia hace especial oración por y con los pueblos originarios que son parte de nuestra comunidad nacional: aymaras, pascuenses, mapuches, pehuenches, huilliches, etc. La legislación indígena de 1993 dejó clara la condición pluricultural y pluriétnica de nuestro país, y la urgencia de superar situaciones de injusticia, de avanzar hacia una mayor integración, sobre la base del reconocimiento de la identidad y valores culturales de los pueblos originarios.

Es un desafío tan grande que requiere la buena voluntad de todos: los poderes del Estado, los empresarios, las propias organizaciones indígenas, los educadores y comunicadores sociales, cada ciudadano.

Pero, además, requiere la oración contínua de la Iglesia y sus miembros pidiendo al Señor sabiduría, fortaleza y luz "para que desde la pluralidad cultural y étnica de nuestro país, podamos construir una nación de hermanos que sea señal del reino de Dios en nuestra tierra" (Obispos del Sur de Chile, Nov.2002).

Frente a la magnitud de las tareas pendientes en éste y otros campos resuena con gran actualidad la pregunta y afirmación del apóstol Pedro en el evangelio de hoy (Juan 6,60-69): "Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna".

La primera lectura (Josué 24) nos da luces sobre la integración de una nación al narrarnos cómo las diversas tribus de Israel se unen en Siquem, bajo Josué, sellando la Alianza con Dios y entre sí, eligiendo al mismo Dios a quien servir y haciendo suya una misma historia pasada.

2. La unidad de un pueblo, de una institución o de una familia requiere de un proyecto común, encarnado en personas concretas. Esto supone elegir, optar a quien servir.

Por eso, Jesús ante las murmuraciones y posterior alejamiento de numerosos de sus discípulos que no aceptaban su doctrina del Pan de Vida, obliga a los discípulos a definirse y optar: "¿También Uds. quieren irse?"

Algo similar había hecho Josué cuando dijo al pueblo: "Si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir".

Hoy también se presenta a los hombres y mujeres de nuestro tiempo este dilema: ¿servir a Dios o al dinero? ¿servir a mis intereses personales o al bien común? ¿servir a mis criterios, ideologías o a la enseñanza de Cristo y de la Iglesia, aunque contraríe mis opciones y me obligue a renunciar a muchas cosas?

Hagamos una opción de fe como Pedro y el Señor nos hará entender muchas cosas: "Buscad ante todo el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura" (Mt 6,33).



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