 Xica da Silva le puso más calor a las frías noches puertomontinas. El rating y la alta audiencia femenina resultaron llamativas. Archivo |
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El incipiente destape puertomontino tiene cara de mujer. Así de categórico. Las féminas no sólo han incursionado con absoluto éxito en el trabajo, también son las principales consumidoras de productos como lencería erótica y telenovelas para adultos, sobrepasando largamente la presencia masculina en estos ámbitos. La comentada apertura chilena en materias sexuales, ha dado para largos análisis que dan cuenta de los nuevos aires que recorren el país. Los 31 puntos de rating de la última semana de Xica da Silva, los archianalizados desnudos de Spencer Tunick y las nuevas temáticas de las novelas nacionales son síntoma inequívoco de un cambio importante, transformación que también golpeó a la tradicional sociedad sureña, más bien catalogada de conservadora. Desde la aparición de la televisión por cable y satelital y en general, la mayor apertura del país se ha vivido un progresivo movimiento de mayor liberalidad, fenómeno particularmente patente en hechos como este y para algunos criticable. SEXO VENDO, SEXO ARRIENDO El caso de Xica da Silva es ejemplificador. Según información obtenida en Chilevisión (canal televisivo que emitió la "ardiente novela"), aproximadamente un 61% de los televidentes eran mujeres de todas las edades, márgenes que también —según estos— se repiten en varios programas del agresivo canal Play Boy TV. Carolina Gutiérrez, encargada de Relaciones Públicas de Chilevisión comentó que tal constante era común en todos los segmentos socioeconómicos para el caso de la recreación histórica de la esclava brasileña. Un 6.7% de los televidentes pertenecía al segmento ABC1; un 19% al C2; un 36% al C3 y un 37% al D. Más extremo es el caso del Sex Shop Taboo, única tienda especializada en la venta de artefactos y ropa para adultos en el sur de Chile. Germán Ceardi, su propietario, destacó la mayoritaria presencia femenina en el local, fenómeno que atribuyó al mayor desenfado de éstas, o a la mayor vergüenza de los hombres, según quiera verse. Sugerentes disfraces de enfermera, caperucita roja, o diablitas son los preferidos del denominado sexo débil, junto a la lencería y bromas. Los hombres por el contrario, son amantes de los aceites, geles retardantes y distintos "juguetes". "En el sexo tiene que haber fantasía y así se explican los resultados. Poco a poco se rompe el mito y viene cada vez más gente porque se está perdiendo el miedo", explicó Ceardi. Otro caso es el de Play Boy TV, alternativa ofrecida por la empresa de cable VTR. Loreto Contreras, jefa de la oficina Puerto Montt, dio cuenta de la explosiva demanda apenas se ofreció el servicio, aunque subrayó que sigue siendo un producto poco masivo y que ha tendido a estancarse. "La gente que desechó el producto es tanto porque lo encontró muy fuerte, como aquellos que no se vieron satisfechos y que esperaban más", dijo. YA NO HAY DE QUE ENROJECER En opinión del sociólogo Gonzalo Valenzuela debe reconocerse primero que lo oculto siempre resulta atractivo e históricamente hay una represión corporal, pero por otra parte hay un doble estándar en orden de omitir públicamente cosas que se hacen en privado. "Podríamos discutir qué es el destape, pero me parece que lo relevante es la emergencia de ciertas temáticas en los medios de comunicación", adujo. Naturalmente, la población está más preparada para esta oferta y al tiempo, comienza a demandar todavía más. El caso de Chilevisión fue ejemplificador. Comenzando con el polémico Cine Premium, debió sortear acusaciones y sanciones del Consejo Nacional de Televisión, lo que parecía extraño considerando que tales filmes podían verse sin problemas en el cable. En definitiva los filmes para adultos —según sus productores chilenos— cumplieron su ciclo, abriendo un debate bastante postergado en Chile: la censura. Frente a esto, la ejecutiva de VTR apuntó que la política de la empresa es no ocultar nada después de las 22 horas, dejando entonces en manos de cada usuario la decisión de qué ver. "Hace cinco años hubiese sido difícil vender estos productos, pero hoy existe mucha tolerancia, al punto que nadie reclama. Quien tiene algún problema, simplemente puede bloquear el canal", apuntó Contreras. En la misma línea se manifestó Ceardi, quien apuntó que el sexo es visto de forma cada vez más normal, tal cual es. "En ese sentido y porque entre nuestros clientes también tenemos a personas de tercera edad, creo que he hecho mi colaboración para derribar el "cartucheo" puertomontino", afirmó. Obviamente esta materia es mucho más compleja que lo expuesto, sin embargo, tales variables dan cuenta de la presencia de un nuevo tipo de sociedad, menos tradicional y mucho más liberal, lo que no puede ser medido en términos exclusivamente morales. La violenta apertura del país explica gran parte de estos nuevos fenómenos. V. Toloza Jiménez |