Año CXV - Nro. 35.675 - Miércoles 21 de noviembre de 2001

Alarma por basurero nuclear en Argentina

Con este logotipo, las organizaciones contrarias al acuerdo comenzaron su lucha para evitar un basurero nuclear de Australia en Argentina.

Un Nuevo Gastre

Manuel Baquedano, rechazó la iniciativa argentina, porque podría instalarse en la frontera con nuestro país y no descartó que fuera en la localidad de Gastre —como se pensó en 1996—, provincia de Chubut, que se ubica frente a la zona de Futaleufú, en la provincia de Chaitén, Chile.

 

"Nosotros todavía pensamos que podría ser en Gastre, porque cuando se hicieron los estudios sobre depósitos de basura nuclear, eran hechos en base a Gastre, porque para ellos era el mejor lugar. Está la restricción comunal, pero no sé si puede anular una decisión federal", dijo.

 

El 24 de marzo de 1976, un plan de la dictadura estableció que, para fines de siglo, en el país funcionarían seis centrales atómicas, que se controlarían todas las etapas del ciclo de combustión nuclear, y que se contaría con un repositorio para residuos radiactivos de alta actividad.

 

Ya sin dictadura, en junio de 1986 la Comisión Nacional de Energía Atómica anunció que la localidad de Gastre, de cerca de 400 habitantes en ese entonces, era el lugar elegido para depositar los residuos. En octubre de 1990, Greenpeace denunció que la empresa francesa Pechiney había ofrecido al gobierno argentino financiar la construcción del basurero a cambio de 15.000 hectáreas en la zona. El 28 de octubre de 1990, el entonces Presidente Carlos Menem anunció que el basurero no se iba a construir.

Un total de 70 organizaciones no gubernamentales y ecologistas argentinas y de América Latina pusieron en alerta al mundo sobre un supuesto acuerdo secreto entre el gobierno de Australia y el trasandino para que éste le construya una central nuclear y reciba sus residuos nucleares, todo a través del Cabo de Hornos.

 

El presidente del Instituto de Ecología Política de Chile, Manuel Baquedano, dijo estar ya en contacto con los ecologistas argentinos y australianos a fin de que este acuerdo —que comenzaría el 2015— no llegue a concretarse. Además dijo que era una falta de confianza absoluta contra la integración chileno—argentina, ya que no hubo comunicación alguna con nuestro país. Para él es altamente peligroso por el transporte eventual de los desechos en nuestra costa y porque ellos serían instalados muy cerca de la frontera chilena.

 

Aunque no existen mayores indicios sobre el lugar en que estaría ubicado este "basurero nuclear", el desembarco de los desechos —después de pasar por aguas chilenas— podría efectuarse en Bahía Blanca, Gran Provincia de Buenos Aires. Esta zona queda a poco más de 800 kilómetros de Temuco y prácticamente colinda con la provincia de Río Negro, en la Patagonia Argentina. Por ello se cree que el basurero radiactivo estaría en esa zona.

 

La alarma generalizada sobre el hecho se dio el 14 de noviembre pasado, cuando organizaciones como Greenpeace descubrió la aprobación del Senado —con fecha 7 de noviembre pasado— del documento.

 

CONTRATO

 

SECRETO

 

La información que manejan las organizaciones es que el asunto forma parte de un contrato secreto que firmaron la Australian Nuclear Science and Technology Organisation (Ansto) y el Instituto de Investigaciones Aplicadas (Invap), una empresa de la provincia de Río Negro, para que la Argentina construya en Sydney un nuevo reactor nuclear.

 

Según las organizaciones denunciantes, ambos países "firmaron ese contrato y luego un acuerdo nuclear, para facilitar el ingreso en el país de basura nuclear australiana, altamente radiactiva. Aquí se la trataría, y luego de 15 a 20 años sería devuelta a ese país".

 

De acuerdo con los ambientalistas, mediante ese supuesto Acuerdo Nuclear se "viola el artículo 41 de la Constitución nacional" y pidieron a la Cámara de Diputados que se oponga al acuerdo.

 

Una de las primeras reacciones del tema fue del biólogo y presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (www.funam.org.ar), Raúl Montenegro, para quien aunque reconoció que los negocios internacionales son necesarios para Argentina, son peligrosos cuando involucran tecnología nuclear sensible.

 

COMBUSTIBLE AGOTADO

 

Según Montenegro, INVAP firmó el año pasado el contrato con Australia para construir en Sydney un reactor nuclear de diseño nacional que reemplace al actual HIFAR (que estuvo en la mira terrorista antes de las Olimpiadas 2000). "Como parte del acuerdo, que sigue siendo secreto, Argentina debe recibir los residuos radiactivos que produzca el nuevo reactor". Se supone que a partir del año 2015 ese combustible nuclear agotado vendría en barco desde Sydney, atravesaría el Cabo de Hornos, y luego sería desembarcado en Bahía Blanca o Buenos Aires, y en un lugar indeterminado permanecería por 15 a 20 años y tras ser acondicionados con métodos de dilución y vitrificación, los residuos "altamente radiactivos" serían devueltos a Australia nuevamente por el Cabo de Hornos.

 

Graciela Ojeda T.



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