 Según el diputado Claudio Alvarado (UDI), falta una definición formal del país frente a las compras de terrenos por parte de Tompkins. |
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El diputado UDI Claudio Alvarado, —que representa a Chiloé y Palena, provincias donde Tompkins tiene parte de sus terrenos— advirtió del peligro de que un extranjero posea tanto territorio, por razones de soberanía y de geopolítica. El parlamentario comenta que el poder del norteamericano es tan grande que, en diciembre del 2000, cuando se realizaban trabajos de señalización en la Carretera Austral, Tompkins reclamó por escrito que efectuaban faenas en terreno legalmente suyo. Aludía a 68 kilómetros que se extienden desde Caleta Gonzalo al sur (hacia Chaitén) y el empresario advirtió a las autoridades de la zona que cualquier trabajo que quisieran efectuar en esa zona ebía constar con su expresa autorización. Lo anterior pareció tan insólito e indigno para Chile a Alvarado que —a través de la Cámara— envió un oficio al ministro de OO.PP., Carlos Cruz, pidiendo precisiones. Planteó allí que esa ruta se hizo con recursos de todos los chilenos, y que se trata de un territorio nacional y no un camino privado. Hasta ahora, dice , no hay respuesta al oficio enviado el 19 de Enero. TRES PROVINCIAS Alvarado viene denunciando desde 1995 el peligro que representaría para el país que un extranjero compre tierras y más tierra en determinadas áreas geográficas, acentuándose así un enclave foráneo. Dice: Sus dominios parten desde Puerto Montt al sur y se concentran en las regiones X y XI. Preocupa al diputado la dominante indiferencia de los chilenos para defender lo suyo. Advierte: El problema de fondo es que compra y compra y nadie dice nada. Ya es dueño del 25 % de Palena. Incluso teme que pueda quedarse corto y tenga aún más de ese porcentaje. Cuenta: Cuando el partió con el Parque Pumalín, en 1995, ya tenía el 17 % delas tierras y, desde entonces, no ha parado de seguir adquiriendo. Indica que después de ese año compró un predio de 27 mil hectáreas al norte de Chaitén, luego otro de 4.000 hectáreas en Vodudahue, más las 3.000 que acaba de comprar y más las 4.000 que va a rematar en estos días. Y precisa que las posesiones del norteamericano se extienden desde la Carretera Austral, por el oriente, hasta las altas cumbres de la Cordillera de los Andes, por el poniente, traspasando incluso la cordillera y adentrándose en Argentina. El mapa de sus tierras va, desde Hornopirén (al sur oriente de Puerto Montt) hasta Puyuguapi. Lo anterior implica dominio en tres provincias: Chiloé, Palena y Aysén. ENGAÑO Alvarado recuerda que durante la Administración Frei, el ministro secretario general de la Presidencia, Juan Villarzú y Douglas Tompkins suscribieron un acuerdo consistente en que este último no podía comprar extensiones de tierras superiores a las 4.000 hectáreas sin informar al gobierno y tener su consentimiento. Ese acuerdo —afirma— no tuvo ninguna validez jurídica y Tompkins, sin burlarlo, siguió comprando, pero paños más chicos. Cuando se venció el plazo, a los dos años, compra ahora terrenos mayores. Aquí lo que falta es una definición del Estado de Chile mantener o vender su territorio. La Segunda |