28/03/2004

Cuando Neruda estuvo a punto de ser millonario en Chiloé

Extraña etapa de la vida del vate ocurrió en el sur del país, en losaños 1925-1926, en la plena juventud de Pablo Neruda.

En aquella lejana época, en Puerto Montt se utilizaba este medio de locomoción colectiva, llamado "carros de sangre". Carros tirados por caballos trasladaban a los puertomontinos entre Angelmó y el centro.

Por Juan Carlos Velásquez Torres

Profesor de Historia

Instituto Alemán de Puerto Montt

 

 

Al cumplir 21 años (julio de 1925) y con dos libros publicados: Crepusculario y Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada, Pablo Neruda ya era uno de los poetas más populares de Chile. Su fama crecía, pero la vida lo tenía angustiado. "Estoy aburrido de todo", le escribía a su hermana Laura.

 

Abandona sus estudios universitarios de francés y su padre le suspende toda ayuda económica. Su oficio literario no le alcanza para ganarse la vida. "A pesar del éxito de sus libros la situación anímica de Pablo Neruda era angustiosa y desconcertada. Su alma giraba sobre si misma tratando de encontrarse", recordaba su amigo Rubén Azócar.

 

Desde el punto de vista de su poesía, 1925 corresponde a una etapa de asimilación y formación en la que pueden reconocerse los primeros pasos de su poética posterior. Vive un proceso de búsquedas. Su obra manifiesta un propósito de renovación formal, de intención vanguardista. Está escribiendo tres breves libros: El Habitante y su Esperanza (su única novela); Anillos (en colaboración con Tomás Lago) y Tentativa del Hombre Infinito, todos los cuales serán publicados en 1926. También son de esta época algunos poemas que integrarán su libro Residencia en la Tierra.

 

ESCAPE A CHILOE

 

En ese momento, invierno de 1925, impulsado por la angustia económica pero también por la desolación, Neruda escapa de Santiago aceptando la invitación para viajar a Chiloé, con su amigo Rubén Azócar, quien acaba de ser contratado como Profesor de Castellano en el Liceo de Ancud.

 

¡Hacia las islas! dijimos. Eran días de confianza

y estábamos sostenidos por árboles ilustres:

nada nos parecía lejano, todo podía enredarse

de un momento a otro en la luz que producíamos.

 

(Rubén Azócar, Canto General)

 

Viajan primero a Concepción para visitar a la familia de Azócar, en donde Neruda aprovecha para conversar con Albertina, su gran amor de entonces y hermana de Rubén. La insta para hacer juntos el viaje al archipiélago. Trata de entusiasmarla diciéndole que le contará su vida, "pedacito a pedacito, la primera noche que durmamos juntos bajo las estrellas de Ancud". No obtiene respuesta. Al llegar a Temuco, el vate tuvo un borrascoso encuentro con su padre que no podía entender las razones que lo hicieron abandonar sus estudios. Luego de permanecer algunos días en la casa paterna del poeta, Azócar primero y Neruda después continúan su viaje hacia el mitológico archipiélago. Chiloé será el preludio de su experiencia asiática. Es como si antes de emprender la gran aventura por el mundo necesitará ensayarla dentro del país.

 

En Temuco, el vate sube al tren para dirigirse a Puerto Montt, en donde abordará el vapor que lo llevará hasta Ancud. Sentado junto a la ventanilla, observa el paisaje lacustre y volcánico de nuestra zona, hasta que ante sus ojos aparecen las aguas del seno de Reloncaví.

 

PUERTO MONTT DE LA EPOCA

 

Aunque su estadía en nuestra ciudad es breve, Neruda aprovecha para pasear y caminar por el sector céntrico.

Por aquella época, Puerto Montt, capital de la provincia de Llanquihue, contaba con una población cercana a los 15.000 habitantes. Desde la estación ferroviaria partía la línea de los carros de sangre, tranvías tirados por algunos caballos, un curioso sistema de transporte colectivo que pasando por las calles Antonio Varas, Cayenel y 21 de Mayo, llegaba hasta el embarcadero de Angelmó.

La Plaza de Armas, punto central de la ciudad, ostentaba un busto de Manuel Rodríguez y un hermoso kiosko de retretas. Frente al mar se extendía el largo muelle de paseo, uno de los lugares de paseo predilecto de los puertomontinos de antaño. La madera predomina en la arquitectura puertomontina y entre los edificios destacaban la Iglesia Matriz (hoy Catedral), los hoteles Central, Hein y Miramar, el Liceo de Hombres, el Regimiento Llanquihue, el Mercado de Abastos y la Estación de Ferrocarriles.

Pablo Neruda en este viaje al sur apenas se empinaba sobre los 20 años de edad y vivía un periodo difícil.

 

Tras permanecer algunas horas en Puerto Montt, Pablo Neruda aborda el vapor que lo traslada hasta Chiloé.

 

Llegamos con zapatos de cuero grueso:

llovía, llovía en las islas, así se mantenía el territorio

como una mano verde, como un guante

cuyos dedos flotaban entre las algas rojas.

 

(Rubén Azócar, Canto General)

 

PABLO EN CHILOE

 

"Llegó Pablo a la isla, alegre y animoso. Compartimos un departamento muy pasable en el Hotel Nilsson de Ancud. Comíamos y fumábamos de lo mejor, e incluso nos dábamos el lujo de ayudar regularmente a nuestros amigos de Santiago enviándoles paquetes, encomiendas, y hasta sacos de ostras. Recuerdo que en el verano chilote, a medianoche, alborotábamos la ciudad dormida recitando a voz en cuello cada uno en un extremo de la Plaza de Armas. Hay que reconocer, que la gente del pueblo tomó con simpatía nuestras humoradas y pronto nos hicimos muy populares en el ambiente", relataba años más tarde Rubén Azócar.

 

Repentinamente, a mediados de 1926, Pablo Neruda decidió regresar a Santiago.

 

Es el viento que agita los meses, el silbido de un tren,

el paso de la temperatura sobre el lecho,

un opaco sonido de sombra

que cae como trapo en los interminable,

una repetición de distancias, un vino de color confundido,

un paso polvoriento de vacas bramando.

 

(Colección nocturna, Residencia en la Tierra)

 

 

En la víspera de su viaje a la capital, se le ofreció una alegre despedida en el hotel Nilsson, a la que asistieron más de 150 personas, incluyendo personalidades y autoridades de la ciudad. Aquel mismo día le ocurrió algo muy singular. Un agente de la Lotería en Ancud, le insistía a Rubén Azócar para que le comprara el último boleto que le quedaba sin vender. Aconsejado por Pablo Neruda, este se negó a comprárselo. Finalmente el boleto fue adquirido a medias por dos asistentes a la despedida del vate.

 

Al día siguiente, el poeta abordó el vapor "Caupolicán", que lo trajo de vuelta a Puerto Montt. Antes del mediodía, desde nuestra ciudad, envió a Azócar un telegrama en el que le informaba que el despreciado boleto de la Lotería, había ganado el premio máximo. "Con el correr de los años, muchas veces Pablo y yo conjeturamos acerca de qué habría sido de nosotros si hubiéramos comprado el boleto", recordaba Rubén Azócar.

 

EN BIRMANIA

 

En 1927, Pablo Neruda obtiene la designación como Cónsul en la ciudad de Rangún en Birmania, iniciando de esta manera una activa vida diplomática en distintas ciudades de Asia. Una época de su vida tocaba a su fin.

 

Y salí por los mares a los puertos.

El mundo entre las grúas

y las bodegas de la orilla sórdida

mostró en su grieta chusmas y mendigos,

compañía de hambrientos espectrales

en el costado de los barcos.

 

(Yo soy, Canto General)



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