25/03/2004

Neruda hace dupla con Allende

El poeta participa de la campaña presidencial del FRAP y ofrece un recital en el Instituto Popular de Cultura de Puerto Montt, en aquellos primeros años de la década del 60.

Allende y Neruda en Puerto Montt, durante el año 1963, en plena campaña presidencial.

En septiembre de 1962, Pablo Neruda regresa a Chile tras un largo periplo por Europa, que lo llevó a visitar la Unión Soviética, Bulgaria, Italia y Francia. Se recluye en la Sebastiana, casa ubicada en el cerro Florida de Valparaíso, que el vate construyó luego de comprar en 1958, el terreno y la obra gruesa del inmueble a los descendientes de su primer propietario, don Sebastián Collado, un anciano comerciante y constructor español, avecindado por varias décadas en el principal puerto de nuestro país

 

 

 

 

Yo construí la casa.

La hice primero de aire.

Luego subí en el aire la bandera

y la dejé colgada

del firmamento,

de la estrella, de

la claridad y de la oscuridad.

 

(A la Sebastiana, Plenos Poderes)

 

Pablo Neruda está próximo a cumplir 60 años y algo lo empuja hacia la reminiscencia. Está escribiendo los últimos versos del libro autobiográfico más extenso y completo de su creación poética: Memorial de Isla Negra. En la Sebastiana, comenzará el racconto, la larga marcha retrospectiva que abarcará su vida hasta los 58 años. Libro directo y transparente. Allí está casi todo lo que él recuerda. Lógicamente no está lo que se autocensura. Se trata de una verdadera autobiografía, testimonio de una vida inquieta y plena, que le permitió desde la espléndida madurez creadora transformar el recuerdo en una experiencia poética.

 

A fines de 1962, los diarios chilenos sostienen: "Neruda, Sartre y Beckett, candidatos para obtener el Premio Nobel de Literatura". Entrevistado el vate, declara: "No vivo obsesionado por el Premio Nobel". Son días tensos en que se atrinchera en su casa de Isla Negra, como si fuera una fortaleza sitiada.

 

En sus Memorias, Confieso que he vivido, Neruda escribe: "Dijeron y repitieron varias veces que mi nombre se discutía firmemente en Estocolmo y que yo era el más probable vencedor entre los candidatos al Premio Nobel. Matilde y yo pusimos un candado grande en el viejo portón de la casa de Isla Negra y nos apertrechamos de alimentos y vino tinto. Agregué algunas novelas policiales de Simenon a estas perspectivas de enclaustramiento. Los periodistas llegaron pronto. Los mantuvimos a raya. No pudieron traspasar aquel portón, salvaguardado por un enorme candado de bronce tan bello como poderoso. Detrás del muro exterior rondaban como tigres. ¿Qué se proponían? ¿Qué podía decir yo de una discusión en la que sólo tomaban parte académicos suecos en el otro lado del mundo? Sin embargo, los periodistas no ocultaban sus intenciones de sacar agua de un palo seco". Pablo Neruda obtendrá el Premio Nobel de Literatura en 1971.

Matilde Urrutia, la compañera de Pablo Neruda.

 

REGRESO A PUERTO MONTT

 

A mediados de febrero de 1963 cuando los puertomontinos están pronto a celebrar un nuevo aniversario de la fundación de su ciudad, los amantes de la poesía nerudiana recibieron la grata noticia de que el vate regresaba a Puerto Montt, trayendo consigo los dos volúmenes de la segunda edición de sus Obras Completas que la Editorial Losada acababa de publicar. Viene a descansar, a compartir con sus amigos, a leer su poesía y a participar en la proclamación de Salvador Allende a la Presidencia de Chile, como candidato del FRAP (Frente de Acción Popular), alianza política que agrupaba a los socialistas y comunistas.

 

"En esos años teníamos una sede política en la obra gruesa del Hotel Colina. En el segundo piso se instaló el comando de la candidatura de Allende. Cuando el poeta venía lo aprovechábamos para que hiciera recitales", recordaba don Néstor Holzapfel, en entrevista publicada recientemente en El Llanquihue.

 

En el mismo local, funcionó por algún tiempo el Instituto Popular de Cultura, creado por profesionales, artistas y técnicos puertomontinos, adherentes y simpatizantes del FRAP. La apertura de este centro cultural fue informada por El Llanquihue, en su edición del 11 de febrero de 1963: "Con la presencia del senador señor Salvador Allende, del poeta Pablo Neruda y del senador Carlos Contreras, se llevó a efecto la inauguración del local donde funcionará el Instituto Popular de Cultura". En aquella oportunidad los asistentes a la ceremonia tuvieron la oportunidad de escuchar algunos poemas del vate.

 

Varios días permaneció en nuestra zona el poeta, disfrutando de la hospitalidad de sus numerosos amigos. Existe una registro fotografico que recuerda la visita de Neruda a Calbuco, invitado por don Carlos Miranda Junto a Matilde Urrutia, que le acompaña en este viaje al sur, disfrutaron de un suculento curanto al hoyo. Antiguos residentes de la ciudad de las aguas azules, cuentan que después de consumir mariscos, milcaos y chapaleles, el poeta efectuó un improvisado recital. Al día siguiente, en un paseo en lancha, conoció la isla Chaullín (Helvecia), ubicada frente a Calbuco. Su hermoso bosque de arrayanes maravilló al vate, quien incluso tuvo intenciones de comprar la ínsula.

 

RECITAL Y PRIMICIA

 

Transcurren los días y llega el momento de regresar a Santiago. Antes de su partida el poeta decide dar un recital con lo último de su creación poética: Cantos Ceremoniales (1961), y Plenos Poderes (1962).

 

"Hoy martes el insigne vate nacional señor Pablo Neruda dará un recital en el Instituto Popular de Cultura que funciona en el entrepiso del edificio del Teatro Rex, entrando por la costanera. El recital será a las 19 horas y podrán asistir sólo adultos", informaba El Llanquihue, en su edición del 19 de febrero 1963.

Neruda en 1963. Ya se hablaba de las posibilidades que tenía de ganar el Premio Nobel de Literatura, que recién obtendría en 1971.

Al ingresar a la sala, el poeta recibió, de la nutrida concurrencia, un caluroso aplauso. Calmadamente tomó asiento y con su voz característica inició la lectura de sus poemas.

 

Aún la atmósfera tiembla

con la primera palabra

Elaborada

con pánico y gemido.

Salió

de las tinieblas

y hasta ahora no hay trueno

que truene aún con su ferretería

como aquella palabra,

la primera

palabra pronunciada:

Tal vez sólo un susurro fue, una gota,

y cae y cae aún su catarata.

 

(La palabra, Plenos Poderes)

 

 

Al terminar su recital, Neruda deleitó a todos los asistentes con una primicia, pues leyó algunos poemas de un libro que estaba próximo a publicar: Memorial de Isla Negra:

 

Nació un hombre

entre muchos

que nacieron,

vivió entre muchos hombres

que vivieron,

 

Parral se llama el sitio

del que nació

en invierno.

 

(Nacimiento, Memorial de Isla Negra)

 

 

 

Por Juan Carlos Velázquez Torres

Profesor de Historia

Instituto Alemán de Puerto Montt



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