| Usted está en : Portada : Crónica | Viernes 23 de febrero de 2007 |
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| Una actitud positiva sería la clave, según especialistas para el retorno a clases. Y establecer normas claras es fundamental. |
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El popular eslogan ¿te llegó marzo? revela lo complejo de volver de vacaciones a la rutina laboral o escolar. Un período en que a más de algún papá le cambia el genio cuando sabe que va a tener que empezar a lidiar con mañanas sin querer salir de la cama, tareas, útiles y reuniones de apoderados. El colegio toca la campana no sólo para los niños, sino que para toda la familia, y esto a veces trae más de un inconveniente en el clima del hogar. Las atenciones flash en las tiendas, kioscos y locales... ¡hasta la expresión de los rostros de las personas se va transformando! Y volvemos a la rutina de cada año: el colegio o el trabajo. Entonces hay que prepararse para evitar el conjunto de síntomas que podrían aparecer: fatiga, cansancio, humor triste o irritable, ansiedad, insomnio, dolores musculares, apatía, baja de defensas del sistema inmunológico, etc. "Todo ello es llamado Síndrome Post Vacacional y tiene directa relación con la dificultad de adaptación de los relojes biológicos de nuestro organismo al cambio brusco de ritmo y a las exigencias de las tareas cotidianas en el trabajo y/o espacio escolar", asegura Karen Müller Márquez, sicóloga de la Universidad de Concepción.
CONSECUENCIAS
Patricia Campos, sicóloga y especialista en niños, corrobora que efectivamente el inicio del año escolar no sólo es estresante para los niños, sino también para los padres, porque implica pasar de una rutina muy libre a volver a la realidad habitual del año. "Una recomendación para los padres es que traten de no darle un carácter negativo, sino que hablen con los niños y les hagan saber que esto es parte de la vida habitual de una familia, y así como los adultos tienen que volver a trabajar, los más chicos deben volver a clases", dice. "Lo ideal es que la vuelta a clases tenga un sentido para el niño, que puede ser encontrarse con los amigos, aprender, estar acompañado, etc. Esto no significa mistificarlo, porque evidentemente implica levantarse temprano y volver a las exigencias, pero creo que es responsabilidad de los padres el ayudar a que los niños le encuentren sentido al colegio y lo asuman como algo natural de la vida", sostiene Campos. Como sicóloga, recomienda hacer una transición gradual entre el período de relajo de las vacaciones y las normas escolares, para que el cambio no sea tan brusco. "No se trata de que se les acaben las vacaciones antes, pero sí ir detectando cuáles son los ritmos de habituación de los niños", apunta.
Mi primer día
Las expectativas están mucho más teñidas de fantasías que de realidad, y en ese caso el camino es hablar mucho con el niño, acompañarlo y ayudarlo a entender. Es normal que el niño necesite cierto proceso adaptativo que puede implicar ansiedad y angustia, y que eso hay que tolerarlo y contenerlo, dice el sicólogo en primera infancia Francisco Werner. Recalca que es una experiencia única y de vital importancia. |