Usted está en : Portada : Crónica Viernes 23 de febrero de 2007

Pandillas aterrorizan barrios puertomontinos

A los de calle La Alegría ya les parece una mala broma este nombre.

Dormir tranquilos se está haciendo cada vez más difícil para los vecinos de Villa Lahuén, Pichi Pelluco y Villa La Esperanza.

Los habitantes de estas tres poblaciones denuncian que pandilleros y delincuentes habituales están convirtiendo sus barrios en verdaderas "favelas".

A los pobladores de Villa La Esperanza se les colmó la paciencia. Durante la madrugada de ayer sufrieron el apedreo de sus casas producto de una batalla campal entre pandilleros.

Paradójicamente, las calles donde se están viendo semanalmente estas descomunales riñas llevan por nombre "La Alegría" y "El Anhelo".

El presidente de la junta de vecinos de esta población, Juan Carlos Pérez, manifestó que "bandas de delincuentes se enfrentaron en una lucha campal, con armas blancas, escopetas hechizas y piedras. Ya estamos cansados de los robos y abusos que cometen estas personas, muchos de los cuales están individualizados por las policías. Además, cuando llamamos a Carabineros, ellos no concurren".

Son treinta las familias afectadas por estos hechos de violencia y aunque algunas no quieren denunciar por temor a represalias, la mayoría ya se cansó y decidió recorrer los medios de comunicación y enviar una carta al prefecto de Carabineros para que aumente la vigilancia y los antisociales sean apresados.

Después de escuchar los testimonios de estos humildes pobladores, sólo basta preguntarse si la esperanza de los pobladores de Villa La Esperanza es no salir un día de estos en un ataúd.

En Villa Lahuén, de Alerce Sur, la situación es bastante similar.

Este fin de semana se vivió uno de los ataques más graves de los últimos tiempos. Un joven fue salvajemente golpeado, cuando iba a entregarle pañales a su hijo, por miembros de una pandilla. El agredido tuvo que ser internado en el hospital.

Pero la violencia no paró ahí. Según los vecinos de Villa Lahuén, estos pandilleros luego fueron hasta su población y apedrearon sus casas, rompiendo decenas de ventanas.

En respuesta, un grupo de jóvenes de Lahuén habría atacado la vivienda del jefe de la pandilla. Así, el círculo vicioso parece no acabar. Son más de diez los adolescentes que han sufrido lesiones de carácter grave en la Villa Lahuén, la mayor parte de ellos han sido apuñalados.

Incluso, las madres manifestaron que han tenido que mandar a sus hijos a dormir a otras poblaciones los fines de semana debido a los apedreos y que algunas de ellas están en tratamiento sicológico.

 
 
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