| Usted está en : Portada : | Miércoles 1 de marzo de 2006 |
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| Al llegar marzo, nuevos rostros invaden la urbe. Son los "mechones" que vienen en búsqueda de su primera independencia y sus preocupaciones no serán mínimas. Por Ulises San Martín Vera |
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Llegar a una nueva ciudad por motivos de estudios siempre es el primer paso a la independencia. El dónde y cómo vivir son las primeras preocupaciones. Sus respuestas dependerán del capital con el que se cuente para iniciar esta enriquecedora aventura. La forma más clásica son las pensiones. Casas de familias, muchas veces llenas de mitos, son una alternativa válida. Dependiendo de las comodidades, como tv cable o internet, puede llegar a costar unos 200 mil pesos. En cambio, hay otras más económicas, como la de Ema Westermayer Dietz, "Residencial La Alemana", que cobra $100 mil e "incluye desayuno, almuerzo, once y televisor en la sala de estar", dijo. Lo ideal es dejar resuelto esto en diciembre, ya que las de mayor prestigio y mejor ubicación son las primeras en ocuparse. Mientras más dilatado el trámite, menos opciones se encontrarán. Pero la opción más barata es el arriendo de piezas amobladas, individuales o compartidas, muchas veces alfombradas, con o sin desayuno.
Los problemas
Quienes optan por vivir en un departamento, casita de interior o cabaña se encuentran con el problema de los corredores de propiedades. Éstos, por general, evitan hacer contratos. "Al arrendar se supone que uno debe buscar una persona responsable, que su sueldo sea acorde a lo que se pida por una vivienda", explicó Eliana Anderson Santana, propietaria de "Corretajes de Propiedades Siglo XXI". Los continuos ruidos de fiestas y el incesante entrar y salir en los edificios es otra razón de por qué se les evita arrendar directamente a los estudiantes, según coincidieron estos profesionales. "Cuando vienen estudiantes a preguntar, se les muestra la propiedad. Pero, al momento de hacer el contrato, se les solicita un adulto con una renta comprobable".
Estudio y...
Desde la Isla Grande de Chiloé, viene Jocelyn Silva Miranda, específicamente, desde Quellón. Ella estudia Contador Auditor y va en su tercer año de carrera. "¡Lo más difícil es tener que trabajar y estudiar a la misma vez!", contó Jocelyn, la cual gasta en un mes unos 100 mil pesos, explicó. Sólo para el arriendo de su pieza gasta $35.000 y en su alimentación, "que no es de las mejores", como así confesó, invierte unos 20 mil pesos. En fotocopias, casi "no gasto, porque mis compañeras me pasan", dijo riendo. En tanto, Carolina Almonacid Segovia es de Puerto Montt y decidió vivir sola. Ella arrienda una pieza, en Mirasol, la cual le cuesta 40 mil pesos. En su alimentación, mensualmente, desembolsa más de $30 mil. Ella sí fotocopia, y gasta "unos 6 mil pesos". En total, está gastando 150 mil pesos. Jocelyn y Carolina, ambas, trabajan durante el día y desde las 19 horas tienen clases. Maritza Guerrero Agüero está en su 3er. año de enfermería y recién este año postula a becas, ya que sólo para costear su carrera requería de 150 mil pesos. "En pasajes gasto 15 lucas; fotocopias unas 5, porque trato de ocupar más el computador para imprimir, ya que en la universidad sale muy caro", contó Maritza. |
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