Usted está en : Portada : Crónica Sábado 29 de octubre de 2005

Bailahuén y Maqui: alternativas naturales contra las enfermedades

Inflamaciones, úlceras, enfermedades hepáticas y bacterianas, son algunos de los males que se pueden combatir con estas hierbas medicinales.

El bailahuén se encuentra dentro del estudio farmacológico de la Universidad de Chile para determinar sus propiedades curativas.

Al parecer nuestros yerbateros no estaban tan equivocados, ya que las hierbas que ellos recomendaban bailahuén -para combatir los dolores de hígado- y el maqui -para la gripe- serán investigadas por científicos de la Universidad de Chile para determinar sus propiedades curativas.

La investigación durará un año completo y tiene como objetivo caracterizar y certificar las propiedades químicas, farmacológicas y toxicólogas de estas dos especies nativas de Chile.

El estudio está en manos de investigadores y académicos de la Facultad de Química y Farmacia de la Universidad de Chile, quienes recibieron financiamiento de la Fundación para la Innovación Agraria, del Ministerio de Agricultura, y su meta es la de identificar los principios activos presentes en las hojas del Haplopappus baylahuen Remy (bailahuén) y el Aristotelia chilensis (maqui).

Gabriela Cassanova, jefa de Estudios y Proyectos de FIA, explicó que "estas investigaciones contribuirán a generar información validada que no existía en el país y que servirá para completar el conocimiento científico existente sobre las especies y promover el aprovechamiento sustentable de estos recursos, al mismo tiempo de describir y difundir sus cualidades farmacológicas y sus usos terapéuticos".

Del bailahuén, según Cassanova, los investigadores medirán, entre otros factores, la actividad hepatoprotectora (protección del hígado), su efecto antiinflamatorio, tanto en aplicaciones tópicas como administrado por vía oral, y la actividad antibacteriana, descrita en infecciones intestinales, urinarias y cutáneas.

Por su parte, las hojas del maqui, según explicó la científica, serán investigadas para caracterizar sus compuestos activos y su potencial antiinflamatorio, analgésico, antioxidante y antimicrobiano. Además, se comprobará si las hojas de la Aristotelia podrían ser utilizadas como fuente de nuevos fármacos o productos dermatológicos para ser utilizados por la industria farmacéutica nacional.

La científica agregó que "los estudios incorporan ensayos preclínicos y trabajo multidisciplinario, a fin de acotar y comprobar al máximo la descripción de los principios activos de estas especies".

Según el supervisor de estos estudios , Mauricio Cañoles, "entre otros avances, se detallará la composición química y las propiedades farmacológicas y toxicológicas científicamente comprobadas".

Paralelamente, se dispondrá de métodos de análisis morfológicos y químicos de la droga vegetal que permitan establecer formas de reconocimiento y control en su recolección, expendio y utilización.

Cañoles agregó que estos estudios son indispensables para "lograr fundamentar, a través de un análisis científico, las propiedades cicatrizantes del bailahuén, que por años fue ocupado por el saber popular, para el tratamiento de úlceras y enfermedades hepáticas. De igual manera se podrán determinar bajo qué principios activos las hojas de maqui logran propiedades antiinflamatorias y antibacterianas, para de esa forma buscar compuestos que realcen estas características poder generar medicamentos a base de estas hierbas", finalizó Cañoles.

Si bien no se puede decir que un tratamiento termal sirva de ninguna manera como forma exclusiva de atacar una afección a la piel, sí es necesario destacar el hecho de que el agua sí genera ciertos mecanismos terapéuticos. Su utilidad data de comienzos del siglo XIX, cuando se comenzó a utilizar la hidroterapia como mecanismo para atacar distintos tipos de eccemas y de afecciones inflamatorias de la piel.

En el caso específico de las aguas termales, resulta bastante complicado generalizar cuáles son las propiedades, debido a que por los componentes químicos de sus aguas, casi no hay dos iguales.

Dependiendo de su tipo y del grado de mineralización, las aguas termales entregan múltiples beneficios. Se sabe, por ejemplo, que las ricas en azufre actúan sobre el revestimiento cutáneo, demostrando beneficios en el tratamiento de la psoriasis; las silicatadas tienen un efecto sedante y antiinflamatorio, y las aguas minerales actúan en ciertas afecciones cutáneas y son utilizadas para la elaboración de preparados dermocosméticos.

 
 
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