Usted está en : Portada : Crónica Sábado 6 de agosto de 2005

Mesa de solidaridad en recuerdo del padre Hurtado

Como "una gran visita de Dios a nuestra patria" fue recordada la vida del padre Alberto Hurtado Cruchaga, quien será canonizado en octubre por el Papa Benedicto XVI.

Por Sergio Millar Soto

Benito Baranda, director ejecutivo del Hogar de Cristo se refiere a los principales aspectos del pensamiento del padre Hurtado.

El padre Hurtado

El Director Ejecutivo de la Fundación Hogar de Cristo, Benito Baranda, se refirió a las principales características del padre Alberto Hurtado, calificándolo como profeta de la caridad y la justicia; hombre coherente y consistente; hombre que cuestiona las estructuras; y hombre comprometido.

Acerca de esas cualidade Benito Baranda citó las siguientes palabras del beato: "La reforma social no se conseguirá con la sola reforma de las instituciones, si no va acompañada de una reforma de conciencias".

En los salones de la Universidad San Sebastián de esta ciudad se reunió ayer una mesa de solidaridad para hacer recuerdos y rendir homenaje al padre Alberto Hurtado Cruchaga s.j.

Al encuentro, que se realizó a las 11 horas, asistieron sacerdotes de la orden, autoridades de ese establecimiento, estudiantes y público en general, que compartieron con mucha emoción los recuerdos que de él hicieron el ex diputado Sergio Elgueta, la educadora Hilda Fuentealba y el misionero jesuita Raúl Baermaecker.

Dio la bienvenida a los asistentes el pro rector Carlos Muñoz, quien manifestó el interés de los dirigentes de la universidad por dar cabida a las más diversas manifestaciones del espíritu humano en sus aulas.

A continuación el director de la revista "Mensaje" Antonio Delfau s.j. hizo una reseña de la vida de Alberto Hurtado, quien fuera beatificado por S.S. Juan Pablo II, el 16 de octubre de 1994, en la plaza San Pedro del Vaticano.

 

Visitas

 

Por su parte el padre Eduardo Tampe s.j. se refirió a las seis visitas que el beato hizo a Puerto Montt, -y desde aquí a Chiloé- entre los años 1937 y 1950, en las cuales dictó conferencias y compartió retiros espirituales con el clero y otras organizaciones católicas.

El abogado Sergio Elgueta, que conoció el padre Hurtado en sus visitas de 1940-1950, recordó con mucha emoción la sencillez que exteriorizaba el beato, no sólo en sus actos personales, sino también al impartir los sacramentos, especialmente el de la confesión, entre los entonces alumnos del colegio San Francisco Javier.

Además, lo calificó como "un provocador, un ser extraño en la época en que vivió, en medio de la comodidad de las casas pudientes, hablando de amor, de ayudar a los más necesitados. Por esa razón tuvo muchas críticas", dijo, entre otras cosas, el ex diputado.

 

Memoria

 

La educadora Hilda Fuentealba se refirió a sus tiempos como estudiante en Santiago, donde conoció al padre Hurtado cuando este dictaba conferencias de pedagogía y filosofía en la Universidad Católica. "Entonces se decía que era un comunista, porque andaba por las noches recogiendo niñitos y porque hacía crecer a la Falange. Nosotras íbamos encantadas, porque él nos enseñana a educar para hacer una sociedad mejor. "Hagan de los chilenos hombres dignos de esta patria", nos decía, manifestó la señora Fuentealba.

El misionero Raúl Baermaecker s.j. le conoció en Bélgica, en casa de su familia, oportunidad en que le hizo saber su vocación de misionero, que el padre Hurtado incentivó: "tenía una vida espiritual tan intensa que me entusiasmó a ser hijo de San Ignacio. De ahí salí a misionar por las Guaitecas, por Melinka, por el interior de Arica. Recuerdo que él iba a buscar a los niños a las calles y los llevaba a la calle Maruri donde estuvo el primer Hogar de Cristo".

 
 
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