| Usted está en : Portada : Crónica | Sábado 12 de marzo de 2005 |
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| Por Sergio Millar Soto |
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Pelluco es una localidad ubicada cinco kilómetros al oriente de Puerto Montt y ha sido y es lugar de veraneo, balneario y sitio de descanso desde los tiempos de fundación de la ciudad. Sin embargo la tranquilidad proverbial del balneario se destrozó como un cristal el miércoles 28 de julio de 1965 a las 16:30 horas cuando el tren de carga Osorno-Puerto Montt, arrolló el automóvil conducido por Ignacio Proschle Angel, causando la muerte de la joven Carolina Proeschle Angel, de 15 años y heridas graves al conductor y a su hermano Carlos de 9 años, todos hijos de la señora Filomena Angel y de don Agustín Proeschle, entonces ya fallecido, que había sido Administrador del diario El Llanquihue. En la noche del jueves 29 al viernes 30, recién pasada la medianoche, un fuerte ruido se sintió sobre el cielo de Puerto Montt y minutos después desde Pelluco se hizo un llamado telefónico a El Llanquihue avisando lo mismo. Una veintena de personas que asistían al velatorio de la joven Proschle habían escuchado un ruido fortísimo y prolongado que se sintió en el cielo sin que hubiera sido posible determinar su causa y que incluso vieron una viva luz en el cielo a la altura de Puert Montt, la cual desapareció rápidamente.
Testimonios
Arnoldo Flores, conocido dirigente deportivo, declaró que "Sentimos un ruido infernal aquella tarde de invierno en Pelluco, mientras acompañábamos el féretro, y salimos a ver de qué se trataba, cuando vimos algo que nos dejó atónitos, porque a escasos 80 o 100 metros, y a poca altura, una nave ovalada y de unos 50 metros de diámetro estaba allí. Mostraba una luz resplandeciente, color violeta con visos anaranjados...el ovni se desplazó hacia la ciudad, donde fue visto por otra gente y automovilistas a los que les descontroló el vehículo totalmente". Juan Agustín Proschle, hermano de la difunta, recuerda: "Vimos a poca distancia el objeto de una luz potente. Algo recorrió nuestras venas, que nos dejó perplejos y sin habla por algunos segundos diría yo...pero era todo real ese objeto, o lo que fuera, nunca lo habíamos visto y estaba allí. Luego se trasladó hacia la ciudad, donde corroboramos con otros puertomontinos que lo vieron, pero a más altura". Alejandro Proschle, profesor, también hermano de la difunta: "Fue un fuerte ruido, una sensación rara en realidad, salimos a la calle y lo vimos como se desplazaba, aunque primero quedó suspendido en el aire. Grandes luces multicolores y destellantes que atraen y asombran. Sobre la forma no podría decir nada, porque era de noche y la luz nos encandilaba. Se posó en una quebrada cerca de Pelluco, pero ninguno de nosotros quiso seguir la nave porque nos dio miedo. Al otro día mucha gente fue al lugar y vio el pasto quemado, los árboles arrancados de cuajo y erosión en la tierra en forma circular, casi perfecta. Esa es una experiencia imposible de olvidar".
"Los marcianos"
Omar Chávez, funcionario del Hogar de Menores de Pelluco, señaló que en 1985 "un anillo luminoso fue visto no solamente por mí, sino que por varios niños. Los chicos en su incomprensión de niños comenzaron a cantar "Los marcianos llegaron ya...llegaron bailando ricachá...". |
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