Reflexión final |
|
|
||
En Puerto Montt no se dio el conflicto cultural que apareció con mayor fuerza en las ciudades de Valdivia y Osorno; estos centros urbanos habían sido fundados en los tiempos coloniales y poseían una sociedad muy conservadora que vivía de acuerdo a los antiguos cánones de la nobleza española; por tal motivo, el choque fue inminente. Sin embargo, Puerto Montt desde sus inicios necesitó de la colaboración mancomunada dando como resultado una rápida integración y sólo a fines del siglo XIX comienza a notarse un distanciamiento de la comunidad alemana como consecuencia de la prosperidad económica de los colonos. El rápido progreso de la provincia de Llanquihue se debió, en gran medida, a dos variables: el colono alemán que estaba imbuido de un desarrollo económico y cultural mucho más avanzado que el chileno, utilizaba máquinas a vapor, participaba de una cultura clásica y por ende llevaba una forma de vida más refinada. Por su parte el elemento chileno, anclado en un pasado de nobleza trasmitido por los descendientes de los soldados españoles, carecía de iniciativa empresarial. De esta forma, la moderna concepción del trabajo aportada por el alemán más una abundante mano de obra chilena, permitió el desarrollo de una dinámica actividad económica vinculada, especialmente, a la agricultura. Así, en nuestra ciudad se mezclaron armónicamente el chucrut y el milcao, es decir la cultura chilota y alemana para formar la idiosincracia del puertomontino, recibiendo ambos grupos sociales una influencia recíproca. |
||