Cuncos |
|
|
|
Desde el río Bueno hacia el sur, ocupando la zona de la cordillera de la costa y los valles adyacentes, habitaban los Cuncos. Vivían en rucas grandes, alrededor de las cuales sembraban maíz, papas y quinoa, poseyendo los grupos familiares grandes cantidades de ganado. Durante los meses de primavera y verano aprovechaban de trasladarse hacia la mar para coger peces o lobos marinos y mariscar, accediendo por medio del curso de los ríos o de sendas estrechas taladas a través de los cerros. El límite sur hasta donde habitaban los cuncos, todavía aparece como contradictorio. Varios etnohistoriadores sostienen que alcanzaban hasta el centro de la isla de Chiloé, basados en la teoría que sostiene que cruzaron el canal de Chacao presionados por un gran repliegue hacia el sur de los huilliches, consecuente con la invasión de los araucanos sobre el antiguo espacio territorial de los primeros. Sin embargo, otros investigadores señalan que habitaban hasta la desembocadura del río Maullín, siguiendo la cordillera de la costa. El hábitat insular de los cuncos, representada por numerosas caletas y puertos litorales, incentivó el desarrollo de la pesca y recolección litoral, donde la caza del lobo de mar reviste gran importancia. La recolección terrestre queda limitada a plantas y frutos silvestres y algunos hongos que crecen en los árboles. La caza del pudú y zorro pequeño, constituyeron mamíferos de fácil captura. Su establecimiento y modo de vida se ha definido como semi-nómade, por cuanto pasaban largas temporadas en sus embarcaciones, denominadas dalcas, dedicados a la pesca y caza, alcanzando islas muy lejanas donde también cultivaron la papa. No tuvieron pueblos organizados y su población estuvo repartida por todas las islas. Una importante fuente de alimentación la constituyó el "curanto", herencia que se mantiene hasta hoy en día en el acervo cultural chilote. Este consistía en cocer una gran cantidad de mariscos, carnes, verduras y papas, en un hoyo al que agregaban piedras muy calientes. Para su cocimiento lo tapaban con ramas hojas y tierra. Indiscutiblemente la recolección de mariscos era una tarea diaria aún para mujeres y niños. De hecho se sintieron más apegados al ecosistema marino y litoral, que a las actividades de la tierra. |