Usted está en : Portada : Turismo Jueves 5 de agosto de 2004

Poyas

Se ubicaron por el sector cordillerano de Llanquihue, Chiloé y Palena. Incluso llegaban a ampliar sus correrías hasta la costa del Oceáno Pacífico. Se alimentaban fundamentalmente de frutos, raíces y carne de guanaco. Su organización social se basaba en la familia y practicaban la poligamia y poliandria (una mujer se casaba con varios hombres).

Altos y corpulentos, el temperamento de los poyas era pacífico y dócil.

Utilizaban frutas silvestres para hacer una bebida que fermentaban, alcoholizándola, y con la que solían embriagarse, o utilizar para envenenar a sus enemigos, agregándole sustancias tóxicas.

Los animales predilectos en sus cacerías eran los guanacos y avestruces, además de varias especies de pájaros, aunque después del siglo XVIII, y merced al aporte de los españoles, prefirieron dedicarse a los vacunos y caballares, que antes de los europeos desconocían absolutamente. Antes de ello, las cacerías eran a pie, utilizando el arco y las flechas. Para poder aproximarse a sus presas solían disfrazarse con las plumas de los avestruces, o bien con cueros de guanaco, e incluso utilizaban guanacos domesticados como cebo.

Como vivienda usaban un simple toldo consistente en una estructura sencilla o armazón de palos, que recubrían con pieles de guanaco y se orientaba hacia donde soplaba el viento. En el interior del toldo había mantas y cojines de cuero, que eran utilizados para acostarse.

La organización social de los poyas no tenía gran solidez. La base era el orden familiar, y por encima de esa estructura se producían agrupaciones o parcialidades de unas quince a cuarenta familias que solían tener un jefe. Entre sus funciones estaba la de guiar el rumbo del grupo dando un sentido a las constantes migraciones que caracterizaban el estilo de vida. Asimismo eran los que ponían algo de orden a la hora de cazar, y a veces se encargaban de distribuir una muy rudimentaria justicia de convivencia. Dirigían a su gente cuando se trataba de pelear o maloquear.

En materia religiosa concebían una causa oculta que llamaban "chahuelli", a la que ellos no tenían acceso, que podía ser origen tanto de cosas buenas como de malas, y explicaba los hechos que no eran comprendidos. Los poyas no cuidaban de sus enfermos. Cuando alguno enfermaba gravemente lo sacaban de la habitación para que muriera en el exterior, ya que creían que si lo hacía adentro el lugar quedaba apestado con el "chahuelli" que había entrado con la muerte. Enterraban a los muertos depositándolos en posición extendida sobre las cimas de las colinas. Recubrían el cadáver con piedras y sobre esa tumba realizaban sacrificios de animales que en vida fueron de propiedad del fallecido.

Se estima que la extinción de los Poyas, ocurrió a comienzos del siglo XIX.

 
 
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