Conchal Piedra Azul |
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En horas de la tarde del jueves 14 de octubre de 1999, mientras se realizaban labores de movimiento de tierra, en el km. 8 de la Carretera Austral, trabajadores de la Empresa Vascat, encontraron osamentas humanas asociadas a un conchal. El hallazgo fue comunicado al Consejo de Monumentos Nacionales, el que elaboró las bases técnicas para realizar la excavación arqueológica del sitio, actividad que se llevó a cabo durante los meses de abril y mayo de 2000, y que fue abordado por un equipo multidisciplinario de especialistas, encabezado por el arqueólogo Nelson Gaete y financiado con fondos proporcionados por la Dirección Nacional de Vialidad. Según el informe elaborado por el arqueólogo Nelson Gaete, los perfiles expuestos mostraron un depósito estratigráfico de más de 2 metros de potencia donde se detectaron cinco ocupaciones humanas, las que se remontan desde los 6.330 años a.p.. Las cuatro primeras ocupaciones son de data arcaica y la última alfarera. Los habitantes del Conchal Piedra Azul corresponden a grupos de Cazadores - Recolectores, que utilizaron el lugar como campamento base, resultado de una estrategia de uso y explotación del espacio y de los recursos que ofrecía el área del Seno del Reloncaví. Los restos óseos humanos recuperados en el sitio, permiten dar a conocer algunos aspectos característicos del modo de vida de los habitantes de este sitio. En primer lugar, las inserciones musculares presentes en los huesos recuperados, indican que los individuos sometían su cuerpo a un trabajo rutinario que implicaba recorrer distancias importantes y/o desplazarse en terrenos irregulares, en búsqueda de recursos alimenticios y recurriendo sistemáticamente a la posición en cuclillas para sentarse sobre los talones y descansar. Los utensilios de huesos encontrados en el conchal, corresponden a varios arpones, elaborados con huesos de mamíferos marinos, y que presentan la particularidad de ser multidentados en uno o ambos bordes. Los recursos alimenticios estaban constituidos esencialmente por elementos duros, como moluscos. El consumo de esta dieta dura, iniciada a muy temprana edad, se evidencia en los desprendimientos dentales lo que permite explicar el hallazgo frecuente de piezas aisladas en el depósito. La misma dieta dura implica que no existan caries presentes, al generar un efecto de autolimpieza dental. Los restos humanos recuperados en contextos funerarios corresponden a bebés de escasos meses de edad, que se encontraron en posición flectada, preferentemente sobre su costado derecho, con ajuares depositados en la región del cráneo, correspondientes a collares de los cuales fue posible recuperar pendientes y cuentas. |
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